RAY TASAYCO

Texto: Luis Ascama Torres

Su nombre es Ray Tasayco y es diseñador gráfico, joven y peruano. Estudió en IDAT, diseñó la revista Etiqueta Negra y en el estudio Viringo. Ahora colabora en la agencia Mayo y forma parte de la organización de las convenciones de Behance en Perú.

¿Cómo te animaste a estudiar diseño?
Era lo que más me llamaba la atención. El arte y la computadora estaban de moda cuando comencé a estudiar. Salieron softwares cada vez más abiertos al público y el diseño empezó a considerarse como una carrera. Antes de estudiar me metí a cursos libres con la idea de ver el lugar donde aprendería la carrera.

¿Qué tal estaba el mercado laboral cuando terminaste de estudiar?
En ese tiempo estaba en auge el diseño web. Mi primer trabajo fue ahí, mientras estaba en el último ciclo encontré una vacante, me entrevistaron y les gustaron mis diseños. Recuerdo que mientras trabajaba había un programador a mi lado que hacía que la página funcionara. Aprendí algo de programación por necesidad, pero lo que él hacía en diez minutos yo lo hacía en dos horas.

¿Cómo pasaste del diseño web al diseño editorial?
Un amigo me pasó la voz para practicar en Etiqueta Negra y su diseño editorial me interesó. Llevé clases de diagramación en el instituto, pero una cosa son las clases y otra cosa es aprender de jerarquías con un editor al costado. Tuve la oportunidad de ser diseñador junior y director de arte. En ese tiempo estaba más joven y podía aguantar las amanecidas, pero después de un año me pasó factura y tuve que dejar la revista. Con el tiempo entré a trabajar a Viringo, donde el trabajo ya no era solo el estilo propio de una revista, eso me gustó.

¿En qué momento descubriste tu propio estilo?
Cuando salí de Viringo empecé a hacer cosas mías porque me di cuenta de que no tenía un estilo de ilustración, simplemente agarraba cosas de distintos lados y las amoldaba a lo que me tocaba hacer. Leí que diseñadores famosos como Sagmeister o el peruano Goster hacen ilustraciones personales y presentan exposiciones. Recuerdo que fui a la exposición del diseñador español Alex Trochut y vi que tenía una gráfica vectorial que experimentaba con las tipografías y con efectos de pinturas y moléculas. Así encontré la ilustración vectorial.

¿Qué fue lo que más te marcó de esa experiencia?
Recuerdo que al terminar la exposición le pregunté en qué momento se dio cuenta de que tenía que renunciar para hacer cosas propias y me dijo “en el momento en que quise ser el mejor”. Me dijo que el mejor consejo que podía darme es que si me siento limitado y creo que puedo hacer algo mejor, junte algo de dinero y renuncie a lo que esté haciendo para que yo mismo pueda descubrirme como diseñador y como artista. Eso cambió todo.

¿Tan importante es conocer el trabajo de otros diseñadores?
Sí, luego de su exposición aprendí mucho. Compré su libro y vi las referencias que tiene de otros diseñadores mucho más antiguos. Creo que de eso trata, de ver más allá de los diseñadores que conoces. Si yo los admiro a ellos, ellos a quiénes admiran. Afiné muchas cosas y empecé a practicar mi propio estilo. Vi que era bueno vectorizando y empecé a hacer ilustraciones personales. Recuerdo que cuando publiqué en Behance la primera serie de los cascos de Star Wars fusionados con la diablada la gente comentó mucho y fue muy compartido. Eso me motivó a hacer más cosas y a seguir experimentando.

¿En ese entonces cómo estaba el proyecto de Behance?
Ya estaba más o menos avanzado. Recuerdo que para la primera convención no teníamos lugar y un amigo nos recibió en una escuela de arte digital. Fueron poquísimas personas porque lo hicimos a última hora y tuvimos que poner de nuestro dinero para imprimir el material, pero estuvo bien para ser la primera vez. Ahora es un éxito.

¿Qué desean lograr con estas convenciones en Perú?
Creo que empezamos a hacer esto para dar a conocer algo más de lo que ya se estaba viendo en el país sobre el diseño. En ese tiempo solo había el Lima Design de ISIL, el coloquio de la PUCP y las actividades de IDAT. Vimos que la plataforma de Behance ayudaba a tener contacto con los diseñadores que seguíamos, pero que no sabíamos quiénes eran como Redak, Larvoratorio o Galleta. Ya son cinco convenciones y cada vez va más gente. La última fue un sábado en la mañana y la gente fue a pesar de la hora.

En estas exposiciones, ¿has visto diseños de la cultura popular?
Hasta ahora no ha ido nadie a exponer gráfica popular o tipografía chicha, a pesar de que es tendencia aunque sea algo antigua. Esta gráfica que ves en los afiches de los conciertos chicha, si te metes a estudiar estos conceptos, no sé hasta qué punto de antigüedad puedas llegar. Hemos invitado a Elliot Túpac, pero todavía no hemos coincidido. Creo que él es uno de los mejores representantes de ese estilo.

¿Crees que la falta de exposición de este estilo en Behance responde a un indicador social?
No, creo que no va por ahí. A mí me parece una técnica muy buena que se puede usar en muchos mensajes. Además es algo nuestro. Simplemente no ha aparecido porque tal vez no los hemos llamado. He visto en la web de Behance a los chicos de Carga Máxima, ellos tienen buenos trabajos y están metidos en esa gráfica. Tienen estilo y buena técnica.

¿Cómo se consigue una buena técnica, estudiando o siendo autodidacta?
Yo creo que si eres muy bueno, igual tienes que estudiar. Eso lo tienes que tener claro. Por más que tengas el talento siempre hay algo que te debe faltar y que tengas que complementar con estudios. Siempre tienes que referenciarte, conocer nuevas cosas. No es que Elliot y Carga Máxima hagan esa tipografía así de la nada, ellos tienen una base.

La tipografía popular ha traspasado niveles socioeconómicos, ¿por qué crees que ha tenido este impacto?
Esto ya es toda una onda de fusión, como con la música y la televisión, en el Perú estamos amando más lo nuestro. Todo ha sido como un boom que salió de los sectores más bajos y que al verse por los medios de comunicación se comenzó a adoptar. Sobre todo en la música y el arte, que son más fáciles de asimilar.

¿Cómo visualizas el futuro de la tipografía chicha?
Debe seguir evolucionando. Si se queda en el presente que vive, la gente la va a olvidar. Si ya marcó su tendencia y ya tuvo su tiempo, creo que puede llegar un momento en el que la gente se va a sentir saturada y lo va a dejar sin darse cuenta. Al menos servirá como referencia de que algo popular puede llegar a cualquier lugar, puede servir para sentirnos más identificados con lo nuestro.


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