MORKWORK

EL TRABAJO CREATIVO NO PARA

Por Ramón Barreto

En el caso de Marcos el acercamiento con la ilustración fue innato. Desde niño pasaba las tardes dibujando, le encantaba ver comiquitas y leer comics. Era el artista del salón (en todos los colegios siempre hay uno), aprendió a ganar amigos dibujando calaveras encima de patinetas y a conquistar chicas con ositos cariñosos. Se puede decir que desde pequeño ya sabía a qué quería dedicarse, se confiesa como un desordenado que va dejando dibujitos por todos lados.
Glenis en cambio, lo descubrió más tarde, su necesidad de expresarse la llevó a la escuela de diseño, donde se conocieron. Ella siempre capaz de impregnar de alegría cualquier ambiente.
En clases cuentan que se comunicaban a través de mensajes dibujados en las últimas páginas de sus cuadernos. Allí vieron potencial en estos dibujos sinceros, ingenuos y graciosos. Después de pasar un tiempo trabajando en varias agencias de postproducción, decidieron retomarlos, convertirlos en su sello. Este fue el impulso necesario para que esos personajes y sus historias no se quedaran huérfanos y así nace MORKWORK.

¿Qué cualidades consideran que debería tener un buen ilustrador/diseñador gráfico?
Un buen ilustrador/diseñador gráfico es aquel que sabe encontrar un balance entre su arte y lo funcional, es decir, prefiere crear un concepto más allá de poner su nombre en ello. El talento sin constancia y disciplina no sirve de nada.

En su experiencia: ¿Por qué ahora la literatura infantil actualmente interesa tanto a los adultos?
Consideramos que los cuentos infantiles suelen ocultar una realidad muy dura en ellos, suavizada con muñecos y colores. Esa sencillez al narrar historias permite que los niños sean capaces de comprenderlas, a su vez cobran vida con ilustraciones tan detalladas y hermosas que enganchan a adultos, como nosotros.

¿Cómo se enfrenta el ilustrador entre la línea de una creación propia y el marketing?, ¿Consideran que su estética es exitosa?
Es una línea delgada e incómoda con la que siempre hay que jugar. No en todas las ocasiones podemos ajustar nuestro estilo a lo que buscan los clientes, así que es usual vernos desarrollando dos proyectos diferentes a la vez: Uno para los clientes y otro para nosotros.

Empezamos con proyectos personales y al publicarlos descubrimos que nuestro estilo tiene un público y que nuestro trabajo ha gustado. Esa reacción inesperada es la que nos ha impulsado a seguir creando. Cada vez es más frecuente que nos busquen por eso, lo que nos permite ir dejando a un lado los proyectos en los que no nos sentimos identificados.

¿Cuál ha sido la clave de su éxito?
Disfrutar de los procesos y convertir nuestra pasión en el día a día. Sentimos que nos queda un largo camino por recorrer, pero todo lo que hemos logrado hasta ahora se lo debemos a la constancia y a creer en lo que hacemos.

En su caso, el resultado final de un arte, tarjeta de navidad, campaña… termina por ser un objeto de colección, ¿cómo se sienten al verlo concluido?
¡Genial! Esa es la idea, que cada objeto que ilustramos tenga un valor añadido. En cada ilustración o trabajo que hacemos imprimimos toda nuestra pasión y cariño para hacerlo especial.

¿En ese caso depende de ustedes o los clientes siempre piden a su antojo?
Depende del cliente, todos los proyectos se desarrollan de una manera diferente. En algunos casos ellos saben claramente lo que quieren, pero la mayoría nos buscan para que les desarrollemos propuestas. Nos gusta ver al cliente como parte de nuestro equipo, así el proyecto se enriquece y sin duda esos son los mejores resultados.

¿Algún consejo para los que aún no salen del armario creativo?
Mucho antes de que MORKWORK se formara, fuimos a un seminario de un ilustrador muy famoso, hablando con él le comentamos que nos encantaba ilustrar pero que con el trabajo no teníamos tiempo para dedicarle a nuestras cosas, a lo que él respondió: “Están jodidos”.
En ese momento nos pareció un comentario muy antipático, pero nunca se fue de nuestras cabezas, lo repetíamos constantemente…. Ahora muchos años después comprendimos que ese día aprendimos la lección más importante de todas: tu tiempo es lo más valioso que tienes. Así que no dejes tus proyectos guardados en el cajón de tu escritorio, en ese lugar nadie podrá descubrirlos.


Compartir en:

Otros artículos

ARTE

www.rafafans.com

DISEÑO GRÁFICO

“Vanessa Boulton desde el día uno” Por Ramón Barreto  Fotografía Luis Alonzo Maquillaje y estilismo José Luis[...]

MÚSICA

The Chemical Brothers deletrean el beat en el clip de su sencillo “C-h-e-m-i-c-a-l”

MÚSICA

Texto: Yusef Simón   “Intensos Instantes” ha sacudido el panorama musical peruano con diez canciones[...]